Bitácora personal de Emelina Fernández

27 junio 2011

Tribuna en El País:La violencia de género en televisión

Archivado en: Medios de Comunicación — Emelina Fernández @ 15:36
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http://www.elpais.com/articulo/andalucia/violencia/genero/television/elpepiespand/20110627elpand_9/Tes

23 junio 2011

La maté porque era mía

Archivado en: educación — Emelina Fernández @ 17:21
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¡Sol de mi vida!… fui un fracasao y en mi caída busqué dejarte a un lao, porque te quise tanto…¡tanto! que al rodar, para salvarte solo supe hacerme odiar.

Esta estrofa pertenece a un tango titulado “Confesión”. Una hermosa composición de 1931 cuya letra, sin embargo, resultaría hoy en día escalofriante.

El protagonista, en primera persona, justifica el maltrato a su pareja en la intensidad de su amor. El afán proteccionista es el pretexto que esgrime para ser absuelto. Un argumento manido hasta hace muy poco tiempo, habitual en otras canciones, expresión popular del imaginario colectivo. La maté porque era mía. Lo que nos ha llevado como sociedad a rechazar este tipo de mensajes hoy en día ha sido la labor de los medios de comunicación. Sin su contribución no habría sido posible llevar a cabo una apuesta institucional de combate a la violencia de género. Sensibilizar a la opinión pública para que deje de considerar los crímenes machistas como un asunto privado es el primer e imprescindible paso. Que algunos hombres dejen de concebir a la mujer como un ser inferior y de su propiedad es otro paso igual de necesario, y que las mujeres no se dejen coartar por el hecho de ser mujer, es otro más. Mientras tanto, habría que alejar el riesgo de banalizar estas conductas.

Y ahí, los medios de comunicación vuelven a jugar un papel fundamental. Sin ellos no será posible. Por eso, habría que tener siempre presente la materia con la que se trabaja –la violencia contra una mujer por el hecho de serlo- y evitar repetir hasta la saciedad las imágenes de un cuerpo cubierto con una sábana, las gotas de sangre en el descansillo del ascensor o las impresiones de los vecinos que opinan siempre al calor de los focos pero que no salieron de sus casas cuando oyeron los gritos y los golpes.

La muerte de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas es un fenómeno social muy grave del que un medio no puede aprovecharse para ganar audiencia. El espectáculo no cabe en este asunto. Su sufrimiento y el de sus seres queridos merecen el trato escrupuloso de todos los pilares que forman nuestra sociedad, los medios de comunicación entre ellos.

http://www.youtube.com/watch?v=Zjg9wCaOmxs

30 mayo 2011

Los menores y la televisión

En septiembre de 2009, una ciudadana gaditana denunció ante la Oficina de Defensa de la Audiencia (ODA) del Consejo Audiovisual de Andalucía que en un programa de televisión de ámbito nacional, emitido en plena franja de horario protegido de tarde, sus presentadores explicaban ante las cámaras el funcionamiento de determinados juguetes sexuales, teatralizaban su uso y usaban un lenguaje soez.

Por las mismas fechas, otro espectador de la provincia de Almería también se dirigió a la ODA para quejarse de que en un espacio diario, tipo talk-show, dos jóvenes, bajo el pretexto querer ayudar a una amiga, la insultan y la humillan.

Con la complicidad de la presentadora del programa, también emitido por un canal de ámbito nacional, estos chicos reprochaban su aspecto físico (“es difícil de mirar” –sic-) y su “facilidad” para mantener relaciones sexuales. La aludida entra en plató para, finalmente, romper a llorar mientras promete que a partir de ahora cuidará mejor su aspecto físico. La cámara no deja de enfocarla en un primerísimo primer plano. La chica es menor

Cinco años antes de la recepción de estas dos quejas, en 2004, los operadores de televisión privada existentes hasta el momento –Telecinco, Antena3 y Canal Plus- suscribieron el Código de Autorregulación de los Contenidos Televisivos e Infancia, más exigente que el convenio que firmaron en 1993, al poco de comenzar sus emisiones. Reforzaban así este compromiso, añadiendo un horario de protección reforzada en virtud del cual garantizaban que todos los programas emitidos entre las 17.00 y las 20.00 horas debían ser aptos para menores de 13 años y, además, señalizarían toda la programación para contribuir al adecuado control parental.

Sin embargo, transcurridos unos años, estas dos quejas ciudadanas bastan para constatar el fracaso de la autorregulación. Y este fracaso es especialmente grave si se tiene en cuenta que los niños y niñas menores de 12 años en nuestra comunidad consumen una media de 900 horas al año de televisión, según reveló el Barómetro de Infancia y Televisión en Andalucía, que el CAA realizó en 2008.

A muchos ciudadanos les sorprenderá descubrir que un menor pasa casi el mismo tiempo en la escuela que ante la pantalla: el calendario lectivo en Educación Infantil y Primaria en Andalucía contempla 890 horas de clases al año, en Educación Secundaria son 1.050 las horas de clase.

No debe resultar descabellado, pues, que exista una preocupación pública por los contenidos que se difunden en las televisiones, los valores que transmiten, los modelos de conducta que ensalzan y los estereotipos que propagan. Sobre todo si, como vemos, los operadores de televisión han renunciado a ejercer por si mismos esta responsabilidad a la que están obligados por ley.

De hecho, España es un caso atípico en la Unión Europea, ya que es el único país que –incumpliendo la directiva Televisión sin Fronteras del Parlamento Europeo de 2006- no dispone aún de un Consejo Audiovisual Estatal, una institución con larga tradición en países poco sospechosos de coartar la libertad de expresión como son Francia, Reino Unido, Alemania, Holanda o, por salir de las fronteras europeas, Estados Unidos.

En nuestro país, solo tres comunidades –Cataluña, Navarra y Andalucía- han puesto en marcha este tipo de autoridades reguladoras del audiovisual.  Los detractores de estas instituciones –propias de democracias avanzadas, como vemos- acuden con ligereza a la palabra censura para denostar la función de los consejos audiovisuales, obviando –de forma premeditada o bien por ignorancia- que un consejo audiovisual sólo actúa ante contenidos ya emitidos y que además, sólo puede hacerlo cuando se trata de emisiones contrarias a la ley.

Lejos del ánimo censor que muchos atribuyen a estas instituciones, no son excepción las decisiones aprobadas por los consejos audiovisuales que han venido a proteger el derecho a la libertad de expresión, al recordar la obligación a la que están sujetos los operadores de radio y televisión de difundir todos los puntos de vista de un hecho, y no sólo uno, parcial e interesado. El derecho a la libertad de expresión que ampara a cualquier medio de comunicación se complementa con el derecho de la sociedad a recibir una información veraz, igual de inviolable que el primero.

La fórmula elegida para garantizar esa independencia en los países de nuestro entorno, es que esa función garantista la ejerza un organismo ajeno al poder ejecutivo, cuyos miembros sean expertos en la materia con la que trabajan,  designados por amplio consenso a través del parlamento que es donde reside la representación popular. Se agiliza así la respuesta a una ciudadanía que, en un amplio porcentaje, el 87%, percibe un exceso de violencia en los contenidos televisivos, según el último Barómetro Audiovisual de Andalucía 2010. 

Hago mía la cita de Bernard Shaw: “La esencia de la libertad es la responsabilidad”. En nuestra sociedad, la libertad existe porque nos ponemos límites a nosotros mismos para hacer posible la convivencia pacífica. Esta idea aplicada a los medios de comunicación me lleva a la convicción de que el objetivo principal de un consejo audiovisual es garantizar que el sector audiovisual disfrute del mayor espacio posible de libertad.

Pero para que esa libertad no se convierta en el privilegio de algunos, si no en un bien de toda la sociedad, ha de combinarse con un ejercicio constante de responsabilidad. De lo contrario, se dinamitaría un pilar básico para la convivencia social, como es el de la comunicación.    

 http://www.abcdesevilla.es/20110526/opinion-columnas/sevi-consejos-audiovisuales-201105252123.html

1 mayo 2011

Alfabetización mediática, un derecho

Archivado en: Medios de Comunicación — Emelina Fernández @ 18:09
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Os dejo el enlace de la Tribuna que me ha publicado el grupo Joly sobre la necesaria alfabetización mediática. La foto es de Laura Leon, en mi despacho del ca:A

Asegurar que los poderes públicos garanticen la alfabetización mediática es no ya un deber formativo inexcusable, sino un requisito básico para que nuestros menores se desarrollen en la libertad personal efectiva y en la responsabilidad propias de sociedades avanzadas como la nuestra.

http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/87662/la/alfabetizacion/mediatica/derecho.html

5 abril 2011

Toma de posesión en San Telmo

Este lunes 4 de abril he tomado posesión de mi cargo como presidenta del Consejo Audiovisual de Andalucía. Rodeada de mi familia y de algunos de mis amigos más queridos, este acto protocolario ha sido para mí un día de especial significado dada la trascendencia de la función que asumo desde este momento.

Creo firmemente en la labor social de los medios de comunicación, y estoy igualmente convencida de que para preservar nuestra convivencia pacífica e integradora, es fundamental contar con unos medios que asuman igualmente  su compromiso con la verdad, con el pluralismo y el respeto a la ley.

Estos son algunos de los derechos fundamentales de los ciudadanos, el derecho de información, al derecho al honor, derecho a la imagen  y a la libertad de expresión.

 Presidir el Consejo Audiovisual de Andalucía es un reto que voy a asumir con modestia, con independencia, con entrega, con ilusión y poniendo al servicio de la institución toda mi capacidad de trabajo e intentaré desarrollar las responsabilidades que asumo en beneficio de toda la ciudadanía, tal y como me dicta mi compromiso institucional, social y político.

Decía Bernard Shaw que la esencia de la libertad es la responsabilidad y esta cita debería ser, a mi entender, el emblema que presida nuestra actividad en el Consejo Audiovisual de Andalucía.

El objetivo principal de instituciones como la que voy a presidir, propia de las democracias avanzadas, consiste en garantizar que el sector del audiovisual se desarrolle disfrutando del mayor espacio posible de libertad.

No entiendo la política sino como compromiso y el mío es tratar de poner al alcance de la sociedad actual las condiciones óptimas para que todos los hombres y mujeres, y no solo los que disfrutan de riqueza o ingresos suficientes, dispongan de las capacidades necesarias para sentirse libres, autónomos, satisfechos y felices.

Para alcanzar este objetivo, es esencial disponer hoy en día de unos recursos cada vez más complejos entre los que, sin ninguna duda, se encuentran los medios de comunicación.

 Desde este momento expreso mi más sincero y firme compromiso de que mi voluntad se suma de la manera más generosa y entregada posible para que, también desde el Consejo Audiovisual, Andalucía sepa hacer frente con éxito y cada vez con más libertad y bienestar a los momentos delicados que estamos viviendo.

 

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