Bitácora personal de Emelina Fernández

6 marzo 2015

8 de marzo, con más sentido que nunca

Filed under: educación,General,Personal — Emelina Fernández @ 14:00
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Imagen de la Guía de la buena esposa, de la Sección Femenina

Imagen de la Guía de la buena esposa, de la Sección Femenina

Cuando un muchacho de 14 años ve bien que un chico tenga varias relaciones con chicas y al mismo tiempo censura que una chica de su misma edad las tenga con muchos chicos, es que algo no ha funcionado en el avance de la igualdad de derechos. Cuando de esta forma tan marcadamente machista se pronuncia nada menos que el 30% de los varones españoles nacidos en los albores del siglo XXI, no tengo duda de que la igualdad que consagran nuestras leyes desde hace décadas no se ha traducido en igualdad real entre hombres y mujeres. No tengo duda de que, desgraciadamente y contra todo pronóstico, retrocedemos como sociedad.

No hay mes, y casi no hay semana, en la que no asistamos a comportamientos misóginos procedentes de casi todos los estamentos sociales. No hay mes, y no hay semana, en la que se equiparen, como si fueran antónimos, machismo y feminismo. La última vez un alto representante político con relevantes responsabilidades públicas.

Y así, una mañana asistimos a la publicación y difusión en los medios de comunicación de una foto de una mujer desnuda, atribuyéndola, a sabiendas de su falsedad, a una candidata electoral como fórmula de desprestigio, y en siete días pasamos a unos insultos intolerables hacia una víctima de violencia de género desde toda una grada de un estadio de fútbol.

Días después, un organismo oficial multa con tan solo 50 euros los insultos y amenazas inaceptables hacia una mujer mientras ejercía de árbitro en un campo de fútbol local. Recientemente, un periodista-tertuliano reincide en su retórica más zafia y condenable, al llamar gorda a una mujer con la que le toca debatir en un plató de televisión. No era la primera vez que lo hacía.

Hace un mes, Francisco Serrano, expulsado de la carrera judicial y ahora candidato a las elecciones andaluzas, declaraba sin empacho: “la ideología de género lleva detrás la destrucción de la familia”. He de suponer que la igualdad de género destruye su modelo de familia, esa familia patriarcal, en la que la mujer obedece y calla.

Ese modelo de familia que confina a la mujer al hogar como reproductora y cuidadora de la descendencia, y que recuerda mucho a la que se vuelve a introducir en nuestras aulas con la nueva asignatura de Religión que se ha aprobado recientemente. Todo un contraste con la asignatura Educación para la Ciudadanía, que entre otras cuestiones, incidía en la igualdad entre hombres y mujeres.

Por lo visto, hay quien piensa que inculcar a los menores desde la escuela valores de respeto, igualdad, corresponsabilidad, etc, es adoctrinarles, y surpimieron esta asignatura en cuanto tuvieron oportunidad. Ironías de la vida: hoy la catequesis disfrazada de asignatura de religión (católica, cómo no) ha vuelto a nuestro sistema educativo.

Tengo la impresión de que nos invade una corriente reaccionaria y misógina, muy poderosa – o mejor dicho, bien instalada en múltiples ámbitos de poder- que había permanecido agazapada desde que en 2005 España vivió una de las etapas históricas de mayor avance legislativo hacia la igualdad de las mujeres. La desafortunada expresión “feminazi” es la palabra predilecta de este colectivo revisionista.

Hace diez años las Cortes españolas aprobaron por unanimidad la ley de medidas contra la violencia de género. En 2007 se aprobó la Ley de igualdad efectiva de mujeres y hombres cuya finalidad era promover la igualdad real regulando el acceso de la mujer a los puestos de responsabilidad en diversos ámbitos públicos, como la paridad de las listas electorales o de los consejos de administración de las empresas públicas, entre otros espacios de poder.

En esos años, no hace tanto, la igualdad de género impregnó buena parte de la sociedad, alcanzó las conciencias de muchos ciudadanos, de responsables públicos que hasta entonces no habían prestado mucha atención a promover este valor democrático en su acción política. Hacer chistes machistas empezó, afortunadamente, a estar mal visto tanto públicamente como en nuestro ámbito privado.

En pocos días celebramos el Día Internacional de la Mujer. Una efeméride que desgraciadamente, no deja de tener sentido. El último informe de Cruz Roja, publicado esta semana nos revela que la pobreza y la precariedad en la España de hoy, sumida en una dolorosa crisis, tiene cara de mujer: casi el 75% de las mujeres atendidas por Cruz Roja vive en extrema pobreza.

Decir que aún nos queda mucho por avanzar se ha convertido en un manido tópico, que corre el riesgo de vaciarse de significado. Creo sinceramente que no podemos, como sociedad, pensar y actuar como si todo estuviera ya hecho, creer que porque la Constitución y las leyes consagran la igualdad de género, ésta se traduzca en realidad práctica.

Con solo estos ejemplos, citados a vuela pluma, ¿alguien puede hoy sostener que no son necesarias las reivindicaciones feministas?

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30 junio 2014

Contra el machismo: medios conscientes y ciudadanía crítica

Filed under: educación,Medios de Comunicación — Emelina Fernández @ 9:42
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Cartel del documental Miss-Representation, sobre la imagen de la mujer que lanzan los medios y los efectos que supone.

Cartel del documental Miss-Representation, sobre la imagen de la mujer que lanzan los medios y los efectos que supone.

Hace demasiado tiempo que no solo no hay avances significativos en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, sino que se están produciendo alarmantes retrocesos. Pareciera que las llamadas de atención de las instituciones públicas, de las asociaciones y colectivos que defienden la igualdad se hubieran convertido en rutina, en un soniquete sin mayor efecto sobre la esfera mediática y las dinámicas que la rigen.

En el ámbito audiovisual, tan afectado por la crisis y el desplome de los ingresos publicitarios, el aumento de oferta no ha conllevado un incremento de la calidad. Y, pese a que es legítimo que radios y televisiones privadas se rijan por el interés comercial frente a las obligaciones de las públicas (divulgación cultural, información y formación), no pueden dejar de lado su obligación de respetar valores fundamentales como el derecho de toda la ciudadanía a disponer de un espacio donde impere la igualdad de oportunidades, donde no se no produzca ningún tipo de agravio sexista.

Sin embargo, ni los profesionales, ni los operadores, ni el sector publicitario han asumido las recomendaciones, informes o pautas encaminadas a erradicar la desigualdad. Nuestro país carece de tradición autorreguladora y el incumplimiento de los acuerdos y de la ética profesional en los medios tiene a menudo un coste irrelevante, que hace que los operadores tengan claro que ciertas malas prácticas salen rentables en términos puramente económicos.

Los recortes y las dificultades económicas se suman a los ancestrales déficits que presenta nuestra sociedad en materia de educación sobre los derechos de la mujer y al arraigo de los valores propagados por el tradicional modelo patriarcal. El resultado se refleja en todos los informes de los que disponemos, que ponen de manifiesto que la mujer sigue siendo invisible para los medios, que su imagen mediática dista mucho del papel real que ejerce en nuestra sociedad.

Nos encontramos ante una realidad, cuyas raíces han invadido los informativos, la publicidad, los programas de entretenimiento, la llamada telerrealidad, y hasta los canales destinados a una audiencia juvenil que están difundiendo en horario infantil estereotipos de género, actitudes machistas, imágenes que cosifican el cuerpo femenino y otros comportamientos que refuerzan la idea de supremacía del hombre sobre la mujer.

Año tras año, las intervenciones masculinas en los informativos superan de largo a las femeninas. Persiste el mensaje de una mujer limitada a ámbitos y roles tradicionalmente femeninos, como responsable de las tareas domesticas, la educación o el cuidado de los hijos, de los enfermos, del hogar familiar.

Para poner freno a esta involución, los poderes públicos deben perfeccionar la regulación para que conceptos como sexismo, estereotipos, dignidad de la mujer o violencia gratuita estén mejor delimitados jurídicamente, de forma que se puedan dar actuaciones más contundentes, sobre todo en un campo especialmente conflictivo como la publicidad, donde el sexismo es más difícil de combatir porque ha adoptado formas más sutiles.

Otra tarea importante, y que está al alcance de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas de este país, es conseguir con nuestra actitud personal que el sexismo deje de ser eficaz como condimento de las campañas publicitarias. Si mostramos nuestro rechazo por los productos que se anuncian recurriendo a estereotipos sexistas, estaremos mucho más cerca de la solución del problema. Ser consumidores selectivos y orientar nuestras compras hacia productos que no quieran hacer caja con el machismo.

Esos mensajes discriminatorios no son gratuitos y la factura a la postre es muy, muy cara. Quien consume movido por una publicidad sexista debe saber que es cómplice de graves situaciones de injusticia, como que las mujeres cobren menos por el mismo trabajo, que se les cierren las puertas de los consejos de administración, que se vean castigadas más duramente por el desempleo, que se les abrume con las cargas más pesadas del hogar.

Todos estos ajustes no tendrán la eficacia deseada si no hacemos también un trabajo a medio y largo plazo en alfabetización mediática, sobre todo entre la población infantil y juvenil.

También es fundamental contar con un periodismo de calidad, sin el cual toda democracia se ve resentida. Necesitamos buenos profesionales que sean conscientes y consecuentes con el papel que desempeñan los medios como instrumento de cambio y tengan la osadía de desafiar los criterios más mercantilistas en pos de una sociedad verdaderamente regida por valores cívicos y democráticos.

¿Cómo podemos hablar en puridad de democracia si despreciamos o infravaloramos el papel que las mujeres están destinadas a desempeñar en nuestra sociedad en igualdad de condiciones?

Detrás de cada anuncio machista, detrás de cada informativo donde se ningunea a la mujer, detrás de cada reality estereotipado debería haber un grito unánime de repulsa, una firme actitud de rechazo, porque cuando se trata de defender algo que se encuadra dentro de los derechos humanos y los valores constitucionales, mujeres somos todas y todos.

Alguien dijo que nuestra sociedad es predominantemente masculina, y hasta que no entre en ella plenamente la mujer, no será humana. Y yo añado: nadie nos va a invitar a pasar, hay que echar a andar, cada uno y cada una a su paso, hay que hacer camino juntos y en la misma dirección.

En palabras de Simone de Beauvoir, “No se nace mujer, se llega a serlo”.

29 diciembre 2013

Un nuevo año para aprender

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Otro año acaba. Se van volando, quizá por eso las personas nos empeñamos en hacer rayas sobre el océano del tiempo, pequeñas paradas para recordar juntos los últimos hitos del camino antes de ponernos de nuevo en marcha. No caeré en la melancolía, aunque sea el principal relleno de los dulces navideños que nos cercan estos días. El luminoso Ortega insistía en que la melancolía es el paisaje al que conduce el esfuerzo inútil, por lo que me niego a pensar que el esfuerzo de tanta gente en este difícil año haya sido inútil.

Desde el Consejo Audiovisual de Andalucía, hemos seguido esforzándonos desde el convencimiento de que los dados no están cargados y el resultado final de cada partida depende de nosotros, de todos nosotros. Por eso me congratulo del acuerdo que firmamos hace unos días con el Instituto Andaluz de la Mujer para perseguir la discriminación y la desigualdad en nuestros medios.

Por eso organizamos unas jornadas sobre el servicio público en tiempos de crisis. Sí, porque sabemos que las apreturas económicas están sirviendo de coartada para poner en cuestión servicios fundamentales. Por eso hicimos una guía para el tratamiento informativo de los procesos judiciales mas mediáticos, por eso estudiamos cómo conseguir cotas más altas de neutralidad e intentamos proteger a nuestros menores de contenidos que pueden perjudicar su desarrollo, por eso estamos inmersos en la génesis de la nueva Ley Andaluza del Audiovisual.

Todavía queda. Lo sé bien. Hay que atajar los contenidos prohibidos que difunden las televisiones sin licencia, hacer accesibles más contenidos audiovisuales para las personas con discapacidad, contribuir a erradicar la violencia de género… Sí, seguiremos trabajando tan duro o más en el nuevo año, porque somos de los que creemos que las cartas no están marcadas.

Como tantas veces, en el fondo es una cuestión de educar en valores, de alfabetización mediática, porque, como dijo el recientemente desaparecido Nelson Mandela: “Nadie nace odiando”. Debemos ser muy cuidadosos con lo que difundimos en nuestros medios y como lo difundimos, porque, desde el primer Año Nuevo de la Humanidad, también a odiar se aprende.

5 septiembre 2013

El mal de la bicicleta rosa

BiciRosa

Constato con alarma una tendencia que creía impensable: las víctimas de maltrato machista son cada vez más jóvenes. Lo dicen las cifras de la Dirección General de la Junta contra la Violencia de Género, y de otros organismos que luchan contra esta lacra, y lo suscriben importantes sociólogos, como Javier Elzo: “Tenemos jóvenes machistas para rato”. Según Elzo, los adolescentes de hoy en día son más machistas que los de hace dos décadas.

¿Cómo puede ser esto posible? Son más jóvenes las víctimas y también lo son los agresores. Ellas y ellos atribuyen a los celos propiedades románticas, una prueba de amor del varón sobre la mujer. Ellas aceptan como normal, incluso como un halago, según algunos estudios específicos, que su novio controle su teléfono móvil, llamadas y mensajes. Ellos se creen con la legitimidad de género para hacerlo.

¿Por qué? ¿Tendrán algo que ver los iconos y modelos que la industria del espectáculo diseña para este segmento del público? Propuestas en las que las chicas asumen un rol sumiso y complaciente en oposición al papel dominante del chico. Oigamos con atención qué dicen las letras de las canciones que escuchan, los argumentos y arquetipos que aparecen en las series y el cine para adolescentes, en las revistas que consumen, en las propuestas de entretenimiento audiovisual, en la moda, en los personajes populares…

Contenidos todos ellos caracterizados por una elevada sexualización de los jóvenes, un fenómeno sobre el que vienen alertando los expertos desde hace unos años y que tiene una consecuencia directa: el aumento del sexismo.

Propongo un sencillo experimento que puede ayudarnos a remontar el camino hacia uno de los orígenes de este problema: en su buscador de imágenes en Internet, prueben a poner “bicicletas niña” y luego “bicicletas niño”.

16 diciembre 2012

El CAA y el IAM

meliysoledadruizHemos acordado firmar un convenio de colaboración con la directora del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), Soledad Ruiz,  en el encuentro mantenido entre ambas instituciones para intercambiar información y actuaciones en defensa de la imagen de la mujer en los medios de comunicación y la publicidad.

El CAA, como autoridad audiovisual en Andalucía, dispone de la Oficina de Defensa de la Audiencia, que recibe las quejas de los ciudadanos sobre incumplimientos en los contenidos de las radios y la televisiones andaluzas, tramita dichas quejas y, en su caso, impone la multa correspondiente cuando se trata de incumplimientos tipificados como infracciones sancionables en la legislación. El Consejo es además el organismo competente para exigir la retirada de la publicidad sexista.

En materia de publicidad, el IAM realiza un seguimiento exhaustivo de todos los anuncios que se emiten en televisión para detectar contenidos discriminatorios hacia la mujer y dispone asimismo de un instrumento de recepción de quejas, que luego trasladan al anunciante.

En virtud de este convenio entre ambas instituciones, las quejas recibidas en el IAM relacionadas con contenidos y publicidad sexista serán trasladadas al CAA para que actúe, y al mismo tiempo, el Consejo pondrá en conocimiento del Instituto Andaluz de la Mujer todas las actuaciones y quejas que en el mismo sentido sean tramitadas. Se trata así de complementar funciones para llevar a cabo un trabajo más eficaz en contra de la discriminación de la imagen de la mujer en los medios.

La defensa de la igualdad de género en los medios y en la publicidad es una de las líneas estratégicas del Consejo Audiovisual de Andalucía, y se traduce en varias actuaciones relacionadas con el seguimiento del tratamiento de la imagen de la mujer en los informativos de las televisiones públicas, el estudio sobre la información relacionada con la violencia de género, así como informes y trabajos sobre aspectos concretos (publicidad, series de ficción, lenguaje sexista, etc.).

Al mismo tiempo, el Instituto Andaluz de la Mujer, tal y como expuso en este encuentro su directora, desarrolla diversas actuaciones relacionadas con la defensa de la igualdad en los medios centradas sobre todo en la violencia de género.
Los objetivos son comunes para mejorar y erradicar ciertas prácticas periodísticas que poco aportan y en nada ayudan a un tratamiento correcto de los Medios en esta lucha por erradicar de la sociedad la violencia de género.

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